Opinión:
¿Por qué no enfrentamos de una vez y por siempre a los que promueven el caos en nuestro pueblo?
Félix Guerra/Fotos de archivo
Bonao.- El desorden, la anarquía, el caos y el famoso peaje disfrazado de protestas, ya empieza a preocupar a muchos empresarios y comerciantes sobre todo de las calles del barrio prosperidad y los Transformadores donde un grupo de mozalbete ha puesto su propia ley en esos sectores.

Los movimientos posiblemente con justeza por la escasez de agua y el poco suministro de energía, no pueden degenerar en una situación tan anormal como la que vive Bonao en la actualidad, con la mirada indiferente de nuestras autoridades sobre todo la policial y gubernamental.

Como es posible que personas con domicilios, nombres y apellidos lleven la intranquilidad a este pueblo y no pase nada, un pueblo que lo único que quiere es paz y nuevas empresas que generen trabajos a cientos de hombres y mujeres que deambulan por nuestras calles buscando un empleo para poder sobrevivir de una situación difícil por los efectos de la crisis mundial, a la que no escapamos los dominicanos.

Con el dinero de los contribuyentes de la provincia que pagamos impuestos, el Ayuntamiento Municipal ha invertido millones de pesos en la adquisición de camiones compactadores y contenedores para que la ciudad se mantenga limpia, pero que va un grupo de delincuentes disfrazados de dirigentes populares lo han cogido como escudo para lanzarle piedras y tiros a los policías cuando penetran a tratar de poner el orden en esa zona.

Pero rompen lámparas y semáforos, dañan las calles con los neumáticos y después pedimos que nos resuelvan lo que hemos dañados de manera irracional.

Varios heridos incluyendo el camarógrafo Frank Jiménez que resultó con perdigones en su cuerpo, es parte del drama que vivimos en nuestro querido y apreciado Bonao.

Entonces nos hacemos una serie de interrogantes, ¿Quiénes están detrás de estos desórdenes? ¿Por qué, quienes cometen estas “supuestas protestas” no son apresados? ¿Alguien se beneficia de esta vagabundearía?, son algunas de las preguntas que posiblemente nunca tendrán respuestas.